ComeTips # 02: Grasas saturadas. ¿Tan malas?

¡Estás en la casa y vuelven esos antojos interminables e inoportunos cuando justo estás de dieta o cuidándote! Vas a la alacena y la abres para encontrarte con una cajita de chocolates negros lo cual hace que se te iluminen los ojos y se te agrande el apetito. Comienzas a pensar en su sabor y en la felicidad que te daría abrirlo y probarlo. Lo abres y comienzas a masticarlo, pero no dejas de sentir culpa. ¿Por que? porque estás consumiendo grasas saturada (y azúcar) que “no te hacen bien”. ¿Pero es esto verdad?

Antojos chocolatesDurante años, las grasas saturadas han sido asociadas al aumento en el colesterol, la obstrucción en las arterias y a enfermedades cardiacas. ¡A todos nos enseñan a evitarlas!

Desafortunadamente, esto ha provocado un aumento en el consumo de carbohidratos y alimentos procesados, y ha disminuido el consumo de productos integrales o de origen animal como la vaca, el cerdo, el queso, entre otros, lo cual hace que se dejen de ingerir ciertas vitaminas y minerales esenciales para el cuerpo.

Las  grasas saturadas son altas en ambas Lipoproteínas de baja densidad y de alta densidad que hacen parte del “paquete” de colesterol en el sistema sanguíneo. Las de baja densidad generan temor porque se pueden acumular en forma de placas en los vasos sanguíneos y pueden ocasionar un endurecimiento y estrechamiento de las arterias, y provocar enfermedades en el corazón. Pero no todas las Lipoproteínas de baja densidad deberían ser temidas, pues éstas varían en tamaño y por tanto no afectan de la misma manera al cuerpo humano. De hecho, contrariamente a lo que se cree, las proteínas más grandes son las menos dañinas, pues las más pequeñas son más propensas a quedarse atrapadas en irregularidades de los vasos sanguíneos.

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Adicionalmente, las grasas saturadas presentes en muchos alimentos, se componen de ácidos grasos que conforman cadenas de ácidos. Estas varían en su longitud, siendo las de mediano tamaño las más eficientes para realizar la digestión de las grasas, acelerando así el metabolismo de nuestro cuerpo. Asimismo, mejoran la función hepática y ayudan a aumenta la inmunidad.

Estas particularmente, se encuentran con mayor frecuencia en el coco, aceites de coco y el chocolate negro. Lo que significa que estos alimentos no son tan malos como creemos. De hecho, consumir pequeñas cantidades pueden reducir el riesgo de tener una enfermedad cardiaca y contribuir a una buena salud.

 

Fuentes: 

Escuela de Medicina de Harvar. “The truth about fats: the good, the bad, and the in-between” – (2015)

Asociación america del Corazón “Saturated Fats ” (2016)

Si te anotajaste ahora de comer un rico chocolate negro, puedes hacerlo tranquilamente. Eso sí, recuerda que debes hacerlo con mesura. ¡No olvides además que Rappi te lo lleva en minutos!

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