Rappi, la empresa que cambió la forma de comprar con el celular

El Espectador, Noticias 

ECONOMÍA 6 AGO 2016 – 9:51 PM

Por: Edwin Bohórquez Aya

La base de la compañía nació en la Universidad de los Andes

Es colombiana y fue catalogada como una de las 20 aplicaciones más innovadoras del mundo; tiene 400.000 usuarios activos, vende 2,7 millones de dólares al mes y ha logrado que doce fondos internacionales inviertan en ella.

Simon

  “En Silicon Valley la costumbre es: si tenés una idea, la tenés que comenzar a contar desde el día uno, porque el feedback que vas a recibir la va transformando. Hay que perder ese miedo y confiar en tu capacidad de ejecución”

Simón Borrero viste jeans y una chaqueta fluorescente. Habla rápido, suelta cifras, datos, sonríe… Tiene 32 años y quiere cambiar el mundo. Se emociona contando su historia. Y bien merecido lo tiene. Él, junto con un grupo de tres amigos, está detrás de un negocio que va revolucionando la forma de comprar todo lo que se le ocurra desde su teléfono móvil. Simón es caleño y junto con Felipe Villamarín, Sebastián Mejía y Guillermo Plaza crearon Rappi, la única compañía colombiana que ha logrado llegar a la cumbre de los emprendedores en tecnología, donde los observaron los fondos de inversión más poderosos de Estados Unidos y hoy se dan el lujo de presentarse como la primera empresa latinoamericana en despertar el interés de Andreessen Horowitz, precisamente ese mismo fondo de inversionistas que ha puesto recursos en Facebook y Airb&b. Están en las grandes ligas.

Pero, ¿qué es lo que hacen? Imagine que está en su casa, preparando la cena, y olvidó el queso parmesano. Toma su teléfono, abre la aplicación Rappi, lo pide y en 15 minutos se lo llevan a su casa. O, por ejemplo, quiere comprar un helado, el mercado de toda la semana, las carnes y mariscos o, incluso, el mejor plato de uno de los restaurantes exclusivos de la ciudad. Pues antes de media hora, si lo solicita por Rappi, lo tendrá en su casa. Si su necesidad es de ropa, también se la compran y se la llevan. Y para romper con el tradicional esquema, si lo que requiere es dinero en efectivo, pues lo tendrá más rápido en la puerta de su apartamento que si saliera a buscar un cajero electrónico. Ah, también le sacan el perro.

Rappi ya está en Bogotá, Chía, Barranquilla, Medellín, Cali y Pereira. Pronto van a Bucaramanga y Cúcuta. En México están en el Distrito Federal y van para Monterrey y Guadalajara. Viene Sâo Paulo, en Brasil. “Tenemos más de 40.000 productos que la gente puede escoger y 400.000 usuarios. Estamos vendiendo 2,7 millones de dólares al mes y crecemos a una tasa del 48 % mensual. Esperamos terminar este año vendiendo 10 millones de dólares también al mes, porque nuestro objetivo es tener un rappitendero en cada esquina de cada ciudad de Latinoamérica”.

Prestan un servicio 24 horas y como también pagan facturas, les ha pasado que muchos de sus clientes, cuando los representantes de las empresas de servicios públicos llegan a cortarlos, pues la gente manda a un rappitendero para que pague “y no le corten el gas”. No parece, pero Simón y sus amigos realmente están cambiando la forma tradicional de consumir. Y lo lograron desde un celular.

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